(Tenía que ocurrir.)
- Señorita, no me deja entrar.
- Pero, ¿cómo? ¿has vuelto a olvidar la contraseña?
Hoy ha sido nuestro primer día de clase después de las vacaciones de Semana Santa, hemos ido al aula de informática con la intención de presentar los materiales del aula virtual del tercer trimestre y me he encontrado con que varios alumnos tenían problemas para entrar. En realidad, no habían olvidado la contraseña sino que habían tecleado otra. Tienen varias y es fácil que ocurra. Lo que no me parece tan lógico es que mis alumnos de 1º de ESO tengan tres claves de acceso diferentes para dos aulas virtuales y un blog. Hoy se quejaban del estrés que supone tener que entrar en espacios virtuales diferentes con distintas claves y del trabajo extra que esto les supone.
(Tenía que ocurrir.)
En 2004, mi compañera y yo apostamos por instalar un campus virtual para el centro y desechamos la opción de albergar nuestras aulas en un espacio propio. Esta decisión partía de la convicción de que los centros deben levantar sus propios "edificios virtuales", de manera que, al igual que el alumno acude a las instalaciones de su instituto y de ahí se desplaza por sus dependencias, de la misma manera debería acceder a un espacio virtual para el que bastara una única autentificación.
Pero no es así por muchas razones. La inestabilidad de muchos docentes hace que opten por tener su moodle personal y así, estén donde estén, sus cursos van con ellos. Algunos profesores que han creado sus cursos en moodle, en nuevos desplazamientos han ido a parar a centros en los que no tienen instalada esta plataforma, con lo que no les ha servido de nada llevárselos zipados en su USB.
Hoy he sabido que mis alumnos tenían, además del aula virtual de castellano, la de matemáticas y un blog para tecnología. "Genial" -les he dicho. Algunos han pensado que ironizaba, otros han visto que iba en serio y se han apresurado a decirme que "nada de nada, seño, tenemos más trabajo que nunca".
(Tenía que ocurrir.)
En cuanto a la ubicación, lo que parece una solución, es decir, enlazar todos los sitios (aulas, blogs…) en la página de entrada del centro (intranet o aula virtual), en realidad, no lo es si para acceder a cada una de ellas, el alumno debe memorizar un usuario y una contraseña diferentes. Por ejemplo, para ser usuario de los blogs de XTECBlocs, los alumnos no pueden elegir su cuenta, deben hacerlo con la cuenta del EDU365. Y para matricularlos en las aulas virtuales, se usan combinaciones (inicial del nombre y primer apellido) que un adolescente nunca emplearía.
Creo que empieza a ser necesario establecer un protocolo de uso de las TIC en los centros. Desde el punto de vista organizativo, en el plan de acogida de los nuevos docentes y alumnos, deberá incluirse además del plano físico, el virtual y las condiciones de uso.
Desde el punto de vista pedagógico, hace falta una buena planificación; si no, las TIC peligran. Y corren peligro porque a falta de espacios y aulas bien dotadas en las que poder trabajar, el uso de las TIC se convierte en una práctica externa, o dicho de otra manera, en más deberes.