14 de abril de 2009

Lenguas en peligro


El kakawira, el potón y el cacaopera son lenguas que han dejado de existir. En su momento, no fueron rescatadas, ni estudiadas, ni registradas. Supe de su desaparición por un artículo publicado en El País, La sombra de las lenguas. El caso de las lenguas indígenas de Centroamérica no es aislado. 
Según la Unesco se calcula que hay 2498 lenguas en peligro de extinción de las más de 6000 existentes. Esta institución, que siempre se ha mostrado muy interesada en el estudio y protección de las lenguas del mundo, ha publicado el Atlas interactivo de las lenguas en peligro en el mundo. El atlas se presenta con la tecnología de GoogleMaps y se acompaña de un buscador que permite dirigir las consultas por el nombre de los países, el número de hablantes y el nivel de vitalidad, que se mide a partir de cinco estados: vulnerable, en peligro, seriamente en peligro, en situación crítica, extinta. Obviamente, mi curiosidad me ha llevado a comprobar el panorama de la Península. Según la Unesco, el aragonés y el astur-leonés están en peligro y el euskera es vulnerable de desaparición (?).
Conocía otro proyecto similar, Linguamón-Casa de les llengües, una iniciativa del Gobierno catalán para preservar las lenguas y promover la convivencia. Asimismo, el año pasado la ONU declaró 2008 Año Internacional de las lenguas. Bajo las premisas de preservación y protección de las lenguas, algunas universidades catalanas se sumaron a la celebración con la publicación de un decálogo que llevaba por título "Sé lingüísticamente sostenible" y que iba dirigido especialmente a los estudiantes. El mensaje del decálogo trasciende el año de la conmemoración y se ha convertido en un pasaporte para transmitir el respeto a las lenguas y a sus hablantes al margen de la amplitud del territorio en el que se hablen y el número de hablantes.

Los centros educativos son pequeñas torres de Babel. La confluencia de alumnos procedentes de distintos puntos de la geografía ha obligado a la Administración educativa a ampliar los recursos. En este sentido, celebro enormemente que se haya puesto en marcha un servicio de traductor para las entrevistas con las familias recién llegadas que no hablan nuestra lengua y con las que es imposible establecer comunicación ninguna sin la presencia de un mediador.


13 comentarios:

  1. No todos los docentes son aún sensibles al tema, como se ve por determinados manifiestos. Creo que es un tema que debe hablarse en las aulas (los textos sobre el piraha dan mucho de sí por lo extraño) y tratar de modificar al menos la actitud de los alumnos.

    En una línea parecida, se está apostando por el trilingüismo con el inglés y no dudo de su importancia pero creo que deberían potenciarse más lenguas, tal y cmo sostienen los profesores de francés, bastante ninguneados. Cada centro debería tener diferentes propuestas de lenguas, como un elemento más de diferenciación, tal vez se acabase asociando las escuelas francesas a las clases centradas en el debate o a las alemanas a la disciplina etc. como pasa ahora con los colegios privados extranjeros (a los que por cierto asisten los hijos de los políticos).

    Hace falta también potenciar la lengua de los que llegan y no sólo como algo anecdótico: a las clases de árabe solo asisten inmigrantes y eso ni es inteculturalidad ni nada.

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  2. Una de las paradojas más sorprendentes sobre la extinción de lenguas importantes es la desaparición del latín después de haber sido una lengua fundamental de cultura en la época de la República y el imperio romano, y tras haber sido en sus variantes la base de las lenguas románicas. Dicho esto, quiero decir que la pervivencia o no de las lenguas es una cuestión azarosa. Probablemente muchas dejarán de existir y será inútil cuanto se haga para preservarlas. La dinámica de globalización y las migraciones masivas delimitarán otro campo de las lenguas y quedarán sólo las lenguas más fuertes y posiblemente contaminadas unas con otras, como sucede con la mezcla de español e inglés en los Estados Unidos. Las lenguas que pervivirán serán las más útiles como vehículo de comunicación. Es una pérdida para la biodiversidad lingüística, no cabe duda, pero esto se ha producido a lo largo de la historia y en la evolución subsiguiente -en que no tenemos ni asegurada la conservación del planeta en los próximos cien años- este será un problema menor. Supongo que la nueva tendencia será la del mestizaje de lenguas y el predominio de las más útiles como decía. El mundo del siglo XXI no tendrá compasión ni por la biodiversidad ecológica (animales, plantas) ni lingüística.

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  3. El odio y el aniquilamiento lingüístico es algo que nunca podré entender, casi por encima del propio exterminio humano que suele responder a cuestiones económicas.
    La ignorancia suele estar detrás de la consideración de la lengua propia como superior frente al resto, lo que produce esa soberbia lingüística que observamos todos los días en distintos contextos. Sin embargo, lo preocupante es que haya políticos, intelectuales, profesores, etc. que sigan fomentando ese ideal de monolingüismo (el suyo, claro) frente al deleite del plurilingüismo. Una lástima.

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  4. Ciertamente, Joselu, las lenguas perviven gracias a su utilidad. Si la comunidad de hablantes de un territorio abandona el uso de su lengua por influjo de otras más poderosas e influyentes, poco podrá hacerse.
    Ahora bien, el trabajo de recopilación y análisis que realiza la UNESCO me parece encomiable y una muestra de que las lenguas deben ser mundialmente consideradas patrimonio de la Humanidad.
    Minoritarias o mayoritarias; analíticas o sintéticas; milenarias o más jóvenes... las lenguas deben ser cuidadosamente estudiadas.
    Hace unos años, era impensable tener a mano un archivo actualizado del estado de las lenguas del mundo. Hoy el Atlas pone al alcance de nuestros alumnos conocer una realidad que pocos imaginan.

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  5. Antonio, la persecución de las lenguas o la existencia de ciertas políticas de aniquilamiento es, a mi entender, una práctica execrable. Los que vivimos en comunidades bilingües sabemos algo al respecto.
    Por ese motivo, creo enriquecedor conocer la gran variedad lingüística. Si organismos como la UNESCO divulgan documentos sobre el estado de la cuestión de las lenguas, éstas no caen en el olvido lo cual asegura su estudio y conocimiento, aunque no su supervivencia.

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  6. Me ha parecido muy útil el Atlas interactivo de la UNESCO para hacernos una idea de cómo están las lenguas en el mundo. ¡Curiosa la referencia del euskera!
    Es cierto -como dices-, Lu, que los que vivimos en comunidades bilingües tenemos una diferente sensibilidad hacia las lenguas del Estado; si además en tu centro se oye rumano, portugués, ruso, árabe, bereber, chino, coreano..., ¡miel sobre hojuelas!
    Yo no tengo ninguna duda: cada lengua permite ver el mundo desde una perspectiva nueva; cuantas más lenguas se conocen, mejor. Por eso hay que cuidarlas para que no lleguen a desaparecer.

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  7. Desde luego, como comentas, ante la enorme variedad étnica que recibimos en las aulas, podríamos aprovechar para trabajar ese respeto a las distintas lenguas en el mundo. O más bien diría que conocimiento.

    Aunque con mucho retraso, me alegro mucho de tu vuelta.

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  8. Anónimo12:20 a. m.

    La imagen lo dice todo. La variedad de lenguas existentes precisa de unas manos que las protejan.

    Ariel

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  9. Ariel, efectivamente, las lenguas necesitan unas manos protectoras. No basta hacer la relación de lenguas en peligro, sino que debería haber planes de estudio y recuperación de todas las que corren el riesgo de desaparecer.

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  10. ¿Quién es el pedantuelo que se ha inventado el idiotismo biodiversidad lingüística? ¿qué tiene que ver el prefijo bio- con la diversidad lingüística?

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  11. odradek, la verdad es que como el lenguaje es tan maleable surgen engendros como éstos.

    Saludos

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  12. Considero que todos debemos luchar en pro de la conservación de la riqueza cultural que nos otorga todas y cada una de las lenguas del mundo.

    Un saludo.

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