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16 de octubre de 2011

Crucipresentaciones y primeras veces


Este curso inicié las clases con dos propuestas de escritura, una para 3º de la ESO y otra para bachillerato. Desde que me formara en la práctica reflexiva (¡qué tiempos!), intento diseñar las actividades de escritura más allá de un título, de una idea feliz. Para ello, elijo modelos, a partir de los cuales fijo unos objetivos de aprendizaje (literarios, textuales, lingüísticos...). Como dice Felipe Zayas en un twit, "interesan las actividades preparatorias".

CRUCIPRESENTACIONES
El crucigrama de presentación fue muy bien acogido, pero el proceso de escritura se alargó más de los previsto. Me equivoqué en la temporización de la actividad y la última fase no la hicimos porque quedaba muy alejada en el tiempo. El objetivo que perseguía era que intercambiaran sus textos y se presentaran, pero dos semanas después de iniciar el curso, ya no tenía sentido hacerlo. 
Al margen de este desajuste, durante el proceso de redacción, profundizamos en el arte de la definición e incluso repasamos cuestiones lingüísticas que no tenía previsto, pero que iban surgiendo al hilo de sus dudas. En este documento, podéis leer las de aquellos alumnos que han permitido hacerlas públicas.


MI PRIMERA VEZ


Mi primera vez ha dado también sus frutos. Y no hablo solo de mis alumnos, sino de los de Marian Calvo y Toni Solano, a quienes agradezco que hayan tenido en consideración la propuesta. 
En mi caso, lo más destacado de esta actividad, ha sido cómo algunos han echado mano de recursos como la catáfora, la elipsis o la ironía, con bastante acierto. Algunos han elegido temas  de raigambre literaria (el viaje, la muerte o el paraíso perdido de la infancia)  No obstante, en su mayoría, los chicos han elegido experiencias relacionadas con el deporte (fútbol, básquet, hochey) y las chicas experiencias de índole más íntima. ¿Rosa y azul? ¿Tópicos de la edad? Sea como sea, todos me han sorprendido gratamente. ¿Os sorprenderán también a vosotros?


1 de septiembre de 2011

MI PRIMERA VEZ

La primera vez que cuento los prolegómenos de mi primera vez (como docente)
Hacía escasamente unos meses que me había titulado en Filología Hispánica y deseaba con todas mis fuerzas tener un trabajo “donde sea y como sea”. Desobedecí mis deseos y el miedo me empujó a rechazar un trabajo de profesora de español en Libreville (Gabón). Bastó un no para diluir el arrojo que mostré cuando viajé a Madrid a presentar mi solicitud. No fue la primera vez que me he sentido una miedica. Ha habido tantas que no consigo ordenarlas en el tiempo.
Sí recuerdo que la segunda oferta que se me presentó fue dar clases en un internado (en el que años más tarde se rodarían algunas escenas de Soldados de Salamina). Ya conocía el régimen de vida de estas instituciones desde la otra barrera. Ahora iba a ser parte del engranaje. Esa fue mi primera vez como docente y la primera vez que sufrí la mordedura de un perro. Yo debía presentarme al centro a primera hora de un lunes. Salí de casa cuando todavía era de noche, pues me esperaba una hora y media de viaje. No había nadie en las calles y empezaba a refrescar. Al torcer una esquina de camino al garaje, apareció un perro (perrito faldero, para ser exactos) y, en un visto y no visto, se aferró a mi pantorrilla izquierda e hincó sus colmillos en la carne. Para zafarme, sacudí la pierna varias veces hasta que noté el desgarro. Como pude, di la vuelta, entré en casa e hice dos llamadas: una al centro para comunicar lo sucedido, y otra al médico de la familia. Tres semanas después me subí por primera vez a una tarima, sin miedo y con una cicatriz que todavía hoy es motivo de preguntas. Los días previos a ese instante deseado, inventarié los mejores momentos de mi pasado de estudiante (a los que sí supe poner en orden) y, como en un remake profesoral, mi primer día de clase  fue un homenaje a uno de mis más admirados profesores.

Este texto no es más que un ejercicio de escritura (sincero, eso sí) similar al que voy a pedir a mis alumnos en este curso que empieza.  Mi primera vez es una sección que El País ha incluido como novedad en la Revista de verano, que se publica en agosto. Es innegable que el título es un reclamo, pues cuando leemos “Mi primera vez”, nuestro pensamiento nos sitúa en el terreno de la sexualidad. No obstante, las firmas que han sido invitadas a colaborar cuentan, con pericia literaria, experiencias de muy diversa índole.
Voy a invitar a mis alumnos a que indaguen en su memoria, con el fin de que rescaten el recuerdo de una primera vez  y lo cuenten. Pero antes, haremos una lectura crítica de la siguiente selección (punto de vista, orden temporal, transcripción de citas, marcas de subjetividad...):


La primera vez que vi un muerto (Wendy Guerra)
La foto de familia (Mnauel Rivas)
Con Rubén (Carme Riera)
De cuando Eva encontró a "Rita" (Juan Cruz)
La suerte del principiante (Ignacio Martínez de Pisón)
Sesión de polo de limón (José María Guelbenzu)
En torno a unos zapatos (Andrés Neuman)
Vivir para contarla (Martín Caparrós)



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Actualización 05/09/2011: Recomiendo leer Mi primera vez por Eduardo Muñoz Uribe
Actualización 17/09/2011: Juan Antonio Cardete recomienda este fragmento de Luis Landero.