30 de abril de 2011

¡Gracias, San Moodle!

Antología poética comentada

Leído con detenimiento el programa de Lengua de bachillerato de Cataluña, parece salido de una chistera Voilà! El "animalito" se las trae. Con una carga horaria de 2 horas semanales, los alumnos deben ver toda la lengua y toda la tipología textual, además de leer una novela (Nada de Carmen Laforet) y comentar una antología de 23 poemas (desde Rubén Darío a María Victoria Atencia). En sintonía con este espectáculo (al que algunos desearíamos no haber sido invitados), no queda otro remedio que recurrir a San Moodle y hacer malabarismos didácticos.
He dudado mucho de si debía o no contarlos, puesto que pueden ser un argumento al que acogerse la administración para justificar que pueda introducirse en el curso (chistera) un volumen de contenidos descomunal (conejo, que no paloma). Pero la voluntad de este blog es explicar los vaivenes del aula, por si pueden servir de ayuda, así que me subo al escenario para contar cómo nos las hemos ingeniado a lo largo de más de un mes para leer y comentar los 23 poemas, y no emplear más de dos horas lectivas (¡y sin truco!). 

Escenario: Aula virtual
Obra: Antología poética s.XX
Compañía: Alumnos de 2º de bachillerato (INS Serrallarga)
Dirección: Lourdes Domenech
Tiempo de preparación: + de 1 mes 
Debut: PAU Junio'11

Aunque en el vídeo se explica el proceso con detalle, a continuación resumo los pasos más importantes:
1. Proporcionar modelos de comentario y ofrecer una guía para el análisis de los poemas (andamiaje).
2. Preparar el entorno de trabajo en el aula virtual (wiki y glosario) y explicar las pautas de participación del proceso de escritura colaborativa:
              Agrupar a los alumnos en parejas y asignar un poema.
              Diseñar un calendario de supervisión del proceso.
              Establecer las pautas de evaluación.
3. Compartir los comentarios.
4. Preparar una exposición de los trabajos para el Día del Libro.
5. Valorar el proceso y los resultados.
          Ejemplos de láminas poéticas: MachadoJuan Ramón JiménezDámaso AlonsoGabriel Celaya
          Modelos de examen | Modelo de comentario

  

Y como colofón a este mes y medio de intenso trabajo, hemos asistido al recital poético-musical Los poetas del 27, la generación de la amistad, a cargo de Jaume Calatayud y Vicente Monera (v. canal en Youtube), en el teatro municipal de Blanes. Estas y otras actividades han formado parte de la celebración de la Semana del Libro.

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Para saber más:
Ana Romeo y Lourdes Domenech:  Otras experiencias de lectura compartida en el aula virtual | La antología poética en la Revista Eduación 3.0

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PS: Porque sé que trabajo para mis alumnos y no para la Administración, me avengo a participar en este tipo de "espectáculos". Aunque las previsiones de aumento de horas lectivas y reducción salarial anunciadas por el gobierno catalán auguran su extinción.

26 de abril de 2011

Jóvenes protagonistas del Día del Libro

                                                 Imagino que la falta (Ah, venga...) es parte del chiste

Este año los protagonistas de mi Día del Libro han sido dos jóvenes y tres libros breves.

Dos ex alumnas han tenido su parcela en esta festividad y creo justo hablar de ellas.

I) Tere Ramos es ilustradora. Tiene su propio blog. Después de algunos vaivenes profesionales (estudió Filología Hispánica) ha orientado su carrera hacia la ilustración infantil. El Día de Sant Jordi salieron a la luz sus dos últimos trabajos: El árbol que no podía sonreír y La Rosa de Sant Jordi.

II) Jia Jia Wang es economista, pero su carrera también ha sufrido algunos requiebros. El Día de Sant Jordi estuvo en la Feria del Libro de Barcelona presentando su trabajo: un método para enseñar chino a niños españoles que le ha merecido el Premi UPF Emprèn. (Aquí podéis escuchar la entrevista que le hizo un alumno de la revista)

III) Tres firmas me han ocupado el Día: Edith Warton, Stéphane Hessel y Enrique Vila-Matas. Empezaré por citar el libro de este último: Perder teorías. Es una obrita que me parece inclasificable, pues podría catalogarse de ensayo o diario o novela, o todo a la vez. El lector que conoce la obra de Vila-Matas sabe que ese es su juego, romper los límites de los géneros y adueñarse de la conciencia de la escritura y convertirla en materia literaria.

El otro librito es de Edith Wharton, un artículo muy recomendable titulado El vicio de la lecturaSu análisis sobre el mundo editorial y el perfil de ciertos lectores (mecánicos y natos, como los llama) sigue siendo vigente, a pesar de que lo escribió en 1903. Advierte la autora de que “la obligación de expresar una opinión de todo libro del que se habla ha conducido al hábito reprensible pero natural de apropiarse de las opiniones de otros”. Uno de los libros de los que “se habla” mucho y el tercero que he leído es ¡Indignaos ¡ de Stéphane Hessel. No voy a caer en la tentación de parafrasear a voces reconocidas de la crítica, sino a cederle la palabra a mi hijo (18 años), pues coincido con él en estas apreciaciones.
No es un libro combativo. El título invita a la indignación, pero el texto es más bien templado, pausado. Quizá, mamá, es porque quien lo escribe está ya en la vejez y observa la realidad desde la experiencia, pero sin la energía suficiente para luchar. Es un texto de alguien que ya no puede ser activista si no es con la palabra, pero que se siente con el deber moral de trasladar a las nuevas generaciones su espíritu luchador. Hay algo que no acabo de entender y es por qué no da más detalles de su pasado. El libro me ha parecido un borrador, unos apuntes. Está bien que incluyan el apéndice final con las aclaraciones, pero el autor debería dar más detalles sobre su labor de espionaje, por ejemplo. Él es parte de la historia, pero nosotros no tenemos tanta información sobre los conflictos que cita como para hacernos una idea de los riesgos que corrió. El mensaje es claro, pero la forma de decirlo no me resulta convincente. Si fuera un trabajo escolar, me dirían que la tesis es buena (“Indignaos”), pero los argumentos están poco desarrollados. Quizá estoy siendo muy crítico, pero tengo mis dudas de que el libro consiga su objetivo: mover conciencias.
Espero que prevalga la idea que subyace en el libro a su poder de persuasión y que los jóvenes tomen las riendas de la indignación. El momento en que vivimos así lo exige. Creo.

11 de abril de 2011

¡Involúcrate!

Desde que se lanzó a la Red el proyecto Purpos/ed, he empezado y desechado varios borradores intentando dar respuestas a la pregunta ¿Cuál es el propósito de la educación? La falta de tiempo para dar forma definitiva al texto y el hecho de que otros hayan atinado en su respuesta me han ido dejando fuera de juego. Pero como estoy en sintonía con las líneas generales del proyecto, me he acogido a este consejo del apartado básicos para hacer mi aportación: Las personas suelen prestar más atención a lo que decimos si nuestras afirmaciones se basan en evidencias.
Entiendo la educación como un concepto triangular en el que convergen la teoría, la práctica y la gestión. La primera corresponde a los pedagogos; la segunda, a los docentes; y la tercera, a la administración. En una situación ideal, los tres agentes deberían trabajar por los mismos fines, pero en la realidad, todos sabemos que no es así.

Evidencias
No hace mucho, mi centro se ha visto involucrado en una auditoría para medir los indicadores de calidad.

Parafraseando a León Felipe,
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la educación la mecen los datos (1),
que el trabajo y la ilusión del docente los ahogan con documentos (2),
que los problemas de los alumnos los taponan con informes (3),
y que las auditorías...
ha inventado los sellos (4).
Yo no sé muchas cosas, es verdad.

(1) Nos han exigido tablas comparativas de aprobados y suspensos. Balances numéricos en los que se diluyen por completo el contexto educativo en el que se han obtenido (alumnos con NEE, alumnos sin alfabetizar de las aules d’acollida…).

(2) Desde hace mucho tiempo en mi departamento, distinguimos entre la programación y el balance. El primer documento contiene, en líneas generales, los objetivos del curso, las metodologías de trabajo y los criterios de evaluación muy detallados y consensuados (esto le gustó a la auditora). El balance es el relato de las experiencias de aula. Este documento es esencial para nosotros porque incluye todas las variables del curso (tipología del alumnado, ajustes de calendario, inclusión de nuevas propuestas…). Por media, el balance trimestral tiene una extensión de unas 10 o 15 páginas, que la auditora rehusó leer. A cambio nos dijo que debíamos calcular la desviación entre el cómputo de horas previstas para cada unidad y las reales.

(3) Todo tiene que constar por escrito. Todo. Absolutamente todo. Los auditores no saben que hay cosas que no pueden dejarse por escrito. Los problemas de algunos alumnos son tan graves que es un riesgo dejar constancia detallada de los mismos. La confidencialidad de los documentos no es segura.

(4) Los mecanismos de control empresarial han entrado con fuerza en el terreno educativo. La competitividad entre centros se hace cada día más agresiva. La ley de autonomía de centros aprobada en Cataluña abona todavía más prácticas empresariales como la selección de plantilla.

Yo no sé muchas cosas, es verdad, pero sé lo que no debe ser la educación:
1. Un banco de datos
2. Un modelo social discriminatorio
3. Un entorno dirigista
4. Un sistema inmovilista
5. Un escaparate de tendencias sin fundamento pedagógico