23 de abril de 2009

"Leer...

... es retraerse. No estar disponible."
( Alan Bennett,  Una lectora nada común)


Pues eso...



21 de abril de 2009

¿Qué diría Cortázar?

Supongo que nada. Cortázar no diría nada. ¿O quizá, sí? Probablemente, se molestaría al comprobar que sus instrucciones se han convertido en un clásico de las clases de lengua, fin para el cual no fueron escritos. Echando mano del recurso de la imitatio auctoris, ¿quién no las ha usado para proponer a sus alumnos la escritura de textos intructivo-literarios? 
Soy una docente de lengua más que ha puesto en práctica este ejercicio de expresión escrita y, como sé que visitan este blog algunos docentes, funcionarios en ciernes, me ha parecido oportuno explicar el proceso (simple, por otra parte), y mostrar los resultados de los alumnos de 2º de ESO (con la venia, don Julio).

Antes de iniciar la secuencia, y sin que supieran nada de ella, mandé a los alumnos que anotaran en su cuaderno la lista de acciones cotidianas que realizan a lo largo del día. Todas, por insignificantes que fueran. Sólo la lista. Comprobamos que nuestra rutina está llena de acciones en las que no prestamos atención. Esta reflexión dio pie a la lectura de tres textos (Intrucciones para cantar, instrucciones para llorar e Intrucciones para subir una escalera). Se leyeron en clase, por este orden, y se abrió un pequeño coloquio con las impresiones que despertaron en los alumnos ("-¡Qué tontería, profe", "Ah, pues a mí me gustan"). Sus comentarios se anotaron en la pizarra y se fue construyendo un mapa de ideas que nos sirvió para llegar a estas conclusiones: Se trata de textos que describen acciones para las cuales no nos hacen falta instrucciones.
Ahí está la originalidad. Lo entendieron enseguida.

Retomamos la lectura para entresacar no sólo la idea o intención, sino los rasgos lingüísticos (uso de las formas verbales, nexos secuenciales) y literarios, principalmente la ironía.  Así fueron reconstruyendo las principales características de este tipo de textos (orden e imperatividad).

A continuación, leímos dos textos más, uno con las instrucciones para cepillarse los dientes y otro con los pasos para montar una silla plegable y dedicamos el resto de la sesión a ver una selección de vídeos del portal How cast (Ej: ¿Cómo limpiar la cafetera? | ¿Cómo preparar huevos pochados? ), que aunque están en inglés, hicieron el esfuerzo de entenderlos -integración de competencias o transversalidad, lo llaman-.
Comparamos unos y otros con los de Cortázar para llegar a otra conclusión: Los primeros eran textos útiles; los segundos, no. Así lo expresaron y no entré en el debate de la utilidad de la literatura, que me reservo para el próximo curso. 

El siguiente paso fue empezar el proceso de escritura de un texto instructivo "útil" o cortaciano. Lo primero fue elegir una acción cotidiana de las que ellos mismos habían hablado en la primera sesión. Era conditio sine qua non que cada uno eligiera una distinta y no era indispensable ilustrar el texto, aunque muchos lo hicieron con ayuda de pequeños vídeos o diaporamas. 

La última sesión consistió en la publicación en el blog, lo que ha permitido que leyeran sus producciones entre sí y las valoraran.



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Más:
Ideas para nuevas propuestas:

17 de abril de 2009

Bajaestimatitis, blogalgia leve o aguda o crónica...

Lo vi en la contraportada de El País. Ocupaba parte del faldón publicitario que siempre obvio, pero ese día no pude pasar por alto el anuncio que sigue. Pensé qué agudo y me olvidé. Pero...

... unos días más tarde, vi este segundo anuncio y no lo pude resistir, visité  la web que figura en el pie  y...

... entonces vi que se trataba de una campaña de promoción del turismo en Marruecos. 

No puedo presumir de dominar los mecanismos de la publicidad (y menos la institucional), pero la campaña me parece obra de un tipo (o equipo) con muchísimo ingenio. Desde que visité la página por primera vez, la sección de patologías se ha incrementado con nuevas enfermedades (rabioma agudo, melancopenia fulminante, desganostasia). No cabe ninguna duda de que entre los creativos hay alguien con conocimientos lingüísticos que ha sabido sacar partido a los neologismos a base formaciones derivativas sorprendentes.
Tampoco sé si Marruecos es la solución, pero lo que sí puedo afirmar es que proliferan nuevas afecciones (con tanto "no" ¿padeceré dudopatía o norragia?). Seguro que entre todos podemos elaborar un breve glosario de aquellas que padecemos: Bajaestimatitis, blogalgia leve o aguda o crónica... Y si no, valga la idea como ejercicio para poner en práctica los sufijos clásicos.


14 de abril de 2009

Lenguas en peligro


El kakawira, el potón y el cacaopera son lenguas que han dejado de existir. En su momento, no fueron rescatadas, ni estudiadas, ni registradas. Supe de su desaparición por un artículo publicado en El País, La sombra de las lenguas. El caso de las lenguas indígenas de Centroamérica no es aislado. 
Según la Unesco se calcula que hay 2498 lenguas en peligro de extinción de las más de 6000 existentes. Esta institución, que siempre se ha mostrado muy interesada en el estudio y protección de las lenguas del mundo, ha publicado el Atlas interactivo de las lenguas en peligro en el mundo. El atlas se presenta con la tecnología de GoogleMaps y se acompaña de un buscador que permite dirigir las consultas por el nombre de los países, el número de hablantes y el nivel de vitalidad, que se mide a partir de cinco estados: vulnerable, en peligro, seriamente en peligro, en situación crítica, extinta. Obviamente, mi curiosidad me ha llevado a comprobar el panorama de la Península. Según la Unesco, el aragonés y el astur-leonés están en peligro y el euskera es vulnerable de desaparición (?).
Conocía otro proyecto similar, Linguamón-Casa de les llengües, una iniciativa del Gobierno catalán para preservar las lenguas y promover la convivencia. Asimismo, el año pasado la ONU declaró 2008 Año Internacional de las lenguas. Bajo las premisas de preservación y protección de las lenguas, algunas universidades catalanas se sumaron a la celebración con la publicación de un decálogo que llevaba por título "Sé lingüísticamente sostenible" y que iba dirigido especialmente a los estudiantes. El mensaje del decálogo trasciende el año de la conmemoración y se ha convertido en un pasaporte para transmitir el respeto a las lenguas y a sus hablantes al margen de la amplitud del territorio en el que se hablen y el número de hablantes.

Los centros educativos son pequeñas torres de Babel. La confluencia de alumnos procedentes de distintos puntos de la geografía ha obligado a la Administración educativa a ampliar los recursos. En este sentido, celebro enormemente que se haya puesto en marcha un servicio de traductor para las entrevistas con las familias recién llegadas que no hablan nuestra lengua y con las que es imposible establecer comunicación ninguna sin la presencia de un mediador.


10 de abril de 2009

Tristes gotas, inocentes gotas en boca de...VozMe

No deja de llover. En esta tarde de abril semanasantera, con el retumbar de los tambores de procesión, y releyendo a Cortázar, me he topado con este texto onomatopéyico, Aplastamiento de las gotas:

Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós. 


A través de un blog de reciente creación, he descubierto un gadget que permite transformar texto a voz (vozMe), al parecer ya lleva tiempo en la funcionamiento. La aplicación genera un archivo mp3 descargable. He hecho la prueba con el texto de Cortázar y el resultado es... Juzgad vosotros mismos.

No deja de llover.

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Más sobre texto y voz:

2 de abril de 2009

Estos días azules...

Estos días azules y este sol de la infancia. Es de sobra conocido que éste es el último verso de Antonio Machado y que fue hallado en un papel arrugado dentro de un bolsillo de su viejo gabán. El hecho de que el poeta sea lectura obligatoria para los alumnos de 2º de bachillerato, me ha llevado a plantearles un ejercicio poético mínimo (no están para muchas piruetas estilísticas). Después de descubrir los avatares de la vida del poeta y de adentrarse en las galerías de su alma y de su paisaje a través de la lectura y comentario de los poemas prescriptivos, pensé que reescribir el último verso podría darme una ligera idea de si se habían imbuido del sentir machadiano. 
Es curioso comprobar cómo a través de sus últimos versos se recogen muchas de las preocupaciones de Machado. No falta esa España que “duerme”, ni la fuente, ni la tarde, ni Leonor… 

A las Orillas del Duero, lloro, espero y sueño. (Mireia Matas)
En este jardín y bajo esta fuente, el recuerdo de Leonor, perdura, sigue presente. (Mireia Matas)
El recuerdo de aquel sueño y esa tarde de primavera. (Farah Gayà)
Triste esperanza, ya perdida, del recuerdo de una tarde fría. (Cristina Álvarez)
Mis ojos se apagarán mañana y lejos de mi tierra añorada. (Mónica Blanco)
Y en este último verso de mi soledad, a Leonor he de recordar. (Tamara Puerto)
Nacido en Sevilla y huido de una España dividida. (Isaac Peña)
Los cuerpos en las calles y las tumbas en los valles. (Enric Barber)
Campos de la muerte, España pasará a peor suerte. (Néstor Delgado)
Está aquí la primavera y en mi alma la soledad se asienta. (Letzy Quiróz)
Un recuerdo aún presente y un presente para el recuerdo. (Núria Valls)

Estos últimos versos apócrifos han sido también la despedida de la secuencia didáctica. Dos adioses.