1 de febrero de 2010

Galería de tipos sociales

Los cani están en la Red. Youtube ha despertado su ego y basta con poner esta palabra en el campo de búsqueda para encontrar muchos vídeos en los que aparecen jóvenes que se autoproclaman así. Aprovechando este boom y el hecho de que el tema de las tribus urbanas siempre despierta mucha curiosidad a los adolescentes, se me ocurrió que podía tirar del hilo y proponer una actividad sobre tipos sociales. Además, tenía una columna de  Manuel Vicent (Vacío) en la que el autor habla de un tipo que encaja con el perfil del nuevo cani. Reuní este texto y otros cuatro en una breve antología, en la que el denominador común es la descripción de un modelo (o antimodelo) social. En ella aparecen el idiota, el guardaespaldas y los hikikomori junto a una descripción literaria, extraída de Mararía de Rafael Arozarena. Propuse a los alumnos elaborar una galería de tipos sociales característicos de nuestra sociedad. Di a leer los textos, y cuando llegamos a la descripción de Pedro el Geito de Arozarena, noté en sus caras un amago de admiración ¿Por su plasticidad? ¿Por ser un retrato en el que cada repetición es una pincelada que añade un nuevo matiz? ¿Por el ritmo que le confiere la técnica del estiramiento o expansión de los sintagmas, o los recursos de repetición como la ánafora, el paralelismo y la concatenación? ¿Por ... ? Sea como fuere, unos días después, leyendo sus producciones, me he percatado de que el texto ha calado hondo, pues son muchos los que han recurrido a la imitatio de este modelo literario para presentar a su personaje (el poeta bohemio, el hincha, la prostituta, la niña de papá, el anciano desocupado, el heavy, el rasta, el motero, el friki, los ñetas, los mendigos, los ancianos, los "famosillos"...). 

Os invito a leer el texto de Arozarena
Me habían descrito al hombre. Un hombre bajo, débil, pequeño. Un hombre con ojos de ratón, ojos negros, diminutos como cabezas de alfileres, brillantes bajo unos párpados nerviosos. Un hombre con bigote grande, espeso, de puntas afiladas, puntas señalando al horizonte, como las agujas de la rosa de los vientos. Un hombre en mangas de camisa, con corbata negra, verdosa, pardusca. Los pantalones grises, amarillos, viejos, gastados, con remiendos de telas diversas en los perniles y en el trasero. El sombrero negro arenoso, con manchas de humedad y cinta desflecada. Un hombre con un diente arriba y otro diente abajo. Con manos ásperas, duras, encallecidas, morenas y rojas, con uñas negras, fuertes y largas. Un hombre con un pie descalzo y otro calzado con un zapato descosido, un zapato con varias suelas superpuestas, suelas de goma, de cubiertas de camión. Un hombre viudo, con un hijo. Un hijo alto, muy delgado, con pelo movido y rubial. Un hijo activo, trabajador, nervioso, diligente, con ojos azules con pestañas largas, con brazos largos, con piernas largas. Un hombre que tenía un hijo así. Un hombre que vivía en la calle transversal, en una casa pequeña, enjabelgada, con una puerta verde, con una ventana verde. Un hombre que se llamaba Pedro, que lo llamaban Geito, Pedro el Geito. Un hombre que tenía un camión. Un camión antiguo, un camión Ford. Un camión con bigotes, como él, como Pedro. Un camión lleno de grasa, de tierra, de alambres, de ruidos, de humos, de herrumbre, de clavos de astillas, de escachaduras. Un camión con un motor que tosía, escupía, jadeaba. Un motor agotado, enfermo de nervios, de rabia, de sed. Un motor que nunca terminaba de morir.
Pedro, Pedro el Geito, un hombre solicitado en la isla, a quien siempre había que buscar, que esperar, que pedir, que pagar. Un hombre que transportaba hombres, mujeres, barricas, cabras, chicos, pescado. Un hombre que lo metía todo en el camión y lo llevaba isla adentro, a los pueblos, a Tias, Yaiza, Uga, Haría. Un hombre que regresaba con su camión lleno de sandías, de leche, de garbanzos, de mujeres, de hombres, de niños...
Y este otro de una alumna
Una mujer de la calle
Entonces vi a la mujer. Una mujer de la calle, alta, flaca, bonita. Una mujer con un pelo largo y despeinado, un pelo apagado como una tarde de otoño, un pelo ni liso ni rizado, ni oscuro ni claro flotando con el viento como una mariposa encima de sus hombros fríos. Una mujer con ojos de gata, ojos grandes como pelotas de goma, ojos con restos de lágrimas espesas, ojos verdes, de ese verde oscuro que tienen los árboles cuando llueve, ojos recubiertos de unas pestañas infinitas y puntiagudas, unas pestañas maquilladas y negras. Una mujer con una nariz pequeña, puntiaguda como la espina de una rosa, una nariz desapercibida en un rostro muy pálido y sin expresión alguna. Una mujer de boca diminuta y labios gruesos, labios rojos carmín, labios sensuales y provocativos, labios que dejan ver unos dientes menudos, relucientes como perlas de un collar antiguo, afilados como una hoja de afeitar. Una mujer con una camiseta sin mangas, ajustada, tan negra que se confunde con la penumbra de la noche, una camiseta con un gran escote por el cual se escapan unos voluptuosos pechos. La falda corta, prieta, negra como la camiseta, vieja, deshilachada. Unas piernas delgadas que aparecen por debajo de la falda pequeñita. Una mujer de manos suaves y cuidadosas, con dedos largos y finos como los de un pianista. Una mujer subida a unos tacones altísimos y sucios, unos tacones rotos, de piel gastada que dejan ver la tela de debajo. Una mujer que día a día se levanta con la cabeza alta y sigue adelante con la vida que le ha tocado vivir.
También podéis visitar (y descargar) la antología:

y leer algunas producciones de alumnos: 

10 comentarios:

  1. Yo hice algo parecido a partir de imágenes y textos paródicos (Inciclopedia), nadie se identifica a primera vista con esos modelos pero cuando los compañeros señalan puntos en común van saliendo afinidades. Vimos los pijos, los emos, los hippies, los punks, los skins y los latins. Siempre es interesante y permite hablar de estereotipos e ideales

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  2. Genial la actividad. No he leído todavía las producciones de los alumnos, pero los resultados de este tipo de ejercicios suelen ser curiosos...informan más de lo que parece.

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  3. Espléndidas las descripciones que hacen tus alumnos. Está claro que plantearles modelos literarios estimula su imaginación y no se pierden en la falta de un referente. Me han gustado, pero estimo que estos alumnos no son representativos del nivel medio de alumnos de bachillerato. Sus descripciones son muy buenas y su dominio del lenguaje, ortografía y signos de puntuación no muestra ninguna vacilación. No es eso lo que nos encontramos en las pruebas que les hacemos. La idea, no obstante, es muy buena y los modelos presentados ofrecen una posibilidad de imitarlos con eficacia y creatividad. Excelente ejercicio.

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  4. Está claro que los buenos modelos ( y éstos los son) estimulan y son necesarios como punto de partida. Desde luego, las descripciones de los alumnos son muy buenas y tienen "voluntad de estilo". ¿Son alumnos de Bachillerato?

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  5. Me ha encantado la actividad, Lu. Creo que, como dicen los comentaristas anteriores, la propuesta de modelos concretos les facilita enormemente la imitatio, pero -además- los resultados son especialmente buenos. Estos días ando repescando nociones de Retórica para un curso que tengo que dar y las relaciones de la Literatura y la Sociedad, los medios de comunicación, la publicidad, el cine, la música... Esta actividad me parece magnífica par fusionar tres de esos mundos en los que ando ahora metido. Muchas gracias, amiga mía.

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  6. Eduideas, alguno de los alumnos recurrió a frikipedia para hallar inspiración. Cierto que el debate que se genera es interesante y que, como dice Marian, se pueden extraer informaciones que de otra manera nos quedan lejos. Lástima que en bachillerato andemos tan justos de tiempo.

    Joselu, los textos son el resultado de un proceso de escritura y corrección. Quizá no representen el nivel medio de bachillerato, pero es verdad que los alumnos llevan escribiendo textos en ambas lenguas (catalán y castellano) desde primero de ESO. En nuestro centro, se da mucha importancia a la creación, aunque suponga una inversión de tiempo y esfuerzo considerable. A la larga, se recogen producciones como las de este ejercicio.

    Carlota, son alumnos de 1º de bachillerato y hay muestras de alumnos de las distintas modalidades (Humanidades, Sociales, Ciencias).

    Marcos, si te sirve, ya sabes.

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  7. A mí también me han gustado, los modelos y las imitaciones. Es verdad que no todos se prestan a un proceso tan costoso como planificar, redactar, corregir, pulir, etc., pero cuando lo hacen, da gusto leerlos.
    Por otro lado, veo que ya no puedes leer "normalmente" sin andar a la caza de textos para clase. ¡Qué angustia lectora!

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  8. Qué lejos del frío ejercicio de "redacta una descripción física de una persona" con el que nos suelen obsequiar los materiales didácticos habituales.
    Como siempre un magnífico ejemplo de cómo dar sentido y funcionalidad al trabajo de alumnos y alumnas.

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  10. Antonio, Marimar, me hubiera gustado que leyerais todas las muestras, pero hay alumnos que se resisten a creer que sus textos están bien para publicarlos. En bachillerato el recelo es mayor.

    La verdad es que ha sido un ejercicio de estilo muy interesante. Curiosamente, algunos se han alejado del tópico de las tribus y han recalado en personajes reales que podemos reconocer si nos asomamos a la calle. Algunos incluso son personas populares en el pueblo.

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