4 de diciembre de 2007

La lengua en directo

Destinatarios: Alumnos de 1º de bachillerato
Contexto: Las variedades de la lengua
Material: Discurso de Isabel Teruel

Si algo agradezco del boom multimedia (podcast y vídeos) es que a los profesores de lengua nos pone a tiro poder analizar situaciones comunicativas reales.
Ya no es ningún secreto que el estudio de la lengua hay que apoyarlo en realia, es decir, textos reales, en los que se vea plasmado el uso social de la misma.
Si los modelos funcionan, no hay que desestimar los contraejemplos.
Isabel Teruel, exdiputada socialista, le hizo un flaco favor a su partido con su bochornoso discurso; no obstante, confío en que contribuya a mejorar el uso y conocimiento de la lengua de mis alumnos.
Así lo he previsto. Dentro del marco del estudio de las variedades de la lengua y, concretamente, en el capítulo de los registros, voy a proyectar el vídeo (virgencita, virgencita... haz que funcione todo) para que analicen:

El uso del código no verbal, la importancia de los gestos en la debutante y en los destinatarios que aparecen en la pantalla. Y fundamentalemente, la inadecuación de registro y tono, además de la nula organización del discurso.

No faltan ejemplos de apelaciones y halagos impropios a la consejera, vocativos cariñosos ("Sí, cariño mío, lo que tú quieras"), muletillas ("pero, bueno"), interjecciones, suspiros ("¡Ay!", expresiones coloquiales ("me ha dolido"), palabras comodín ("cosas"), frases hechas, tópicos ¿o usurpación indebida? ("me ha llenado de orgullo y satisfacción"), vacilaciones ("no sé"), silencios, risas nerviosas, discurso entrecortado, inseguridad manifiesta ("me curtiré con la experiencia", ) también en la modalidad del monólogo interior ("pobrecita mía, lo voy a hacer fatal", "¿Cómo sigo?"), adjetivos expresivos ("fantástico"), pronunciación relajada, incoherencias, algún que otro traspiés en la lectura. En ese maremágnum de expresividad, espontaneidad y falta de planificación, aparecen también algunos recursos de la oratoria política (enumeraciones, anáforas y paralelismos) aderezados con palabras y expresiones de un registro formal ("puntualizo", "conforme...").


En fin, un discurso inconexo y huero, que quiero que comparen con el texto de dos artículos que tratan de la comparecencia, en otro registro.





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5 comentarios:

  1. Ahora ya a nadie le quepa duda de que (Isabel) Teruel existe. Tampoco era para que dimitiese: hay políticos que viven en continuo estado de 'flipe' y nadie les pide explicaciones.

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  3. Lo cierto es que Isabel Teruel, pese a sus vacilaciones, muletillas, suspiros, vocativos cariñosos, resulta llena de humanidad. Cada día se oyen en el hemiciclo intervenciones trufadas de mala baba, insultos y excrecencias dialécticas que ofenden al buen gusto y a la dignidad de la cámara, y eso es considerado normal. La principal objeción a esta muchacha humana e insegura es su seguidismo, su falta de talante crítico con la consejera. Pero me ha ofrecido una imagen de la política -ciertamente inexperta- llena de alma. Hay actitudes mucho peores y repletas de mala intención. ¿Qué me dices de la oratoria de Jiménez Losantos?

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  4. Joselu, a mí la primera vez que vi el discurso me dio lo que se ha dado en llamar vergüenza ajena. Posteriormente, pensé que Isabel Teruel necesitaba un Pigmalión. Ahora bien, se me erizó la piel al pensar que las lecciones de oratoria política podían ir acompañadas de otras pautas que son las que están ensombreciendo la política actualmente y que borrarían esa imagen ingenua de la exdiputada.

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  5. El problema no es la forma, el problema es el fondo, es decir, lo que balbuceantemente dice. Eso es aterrador, desde el peloteo continuo a los jefes al discurso educativo subyacente. En cierto sentido, es la propia inanidad del fondo lo que hace imposible su defensa en la forma, más allá de la apelación empática, último refugio del vacío conceptual.

    Joselu, ¿muchacha inexperta? Esta mujer tiene 43 años, es licenciada en Psicología, ha trabajado en la Universidad y ocupa montones de puestos en el Parlamento aragonés.

    El ejercicio de Lourdes me parece magnífico, pero en mi opinión el problema no es cómo lo dice sino "lo que dice". Quedarse en la forma en cierto modo es una forma de no entrar en el contenido.

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