Con todo lo que no sé… de los libros digitales
Me achuchan para que escriba sobre los libros digitales. Quieren saber qué opino sobre el despliegue editorial que llena estos días los buzones educativos con novedades digito-editoriales (no sabía qué palabro elegir). Apurada por el poco tiempo de que dispongo y con la urgencia que impone el final de curso, seguiré la estela de Elvira Lindo cuando decía que “con todo lo que yo no sé voy a tener que escribir una columna”. Pues eso, con todo lo que no sé voy a tener que escribir una entrada.
Dado que mi centro se ha adherido al proyecto un portátil por alumno (1x1), la dirección convocó a varias editoriales para que presentaran sus productos, en diferentes aulas. Acudimos todos los miembros del departamento a ver y a escuchar. Fue una tarde de ronda. Era como estar en una feria, pero en terreno propio. Cada aula se convirtió en un stand comercial y nosotros, en clientes potenciales.
Éste es un resumen de mis notas de asistente atenta tomadas al vuelo, con más escepticismo que fe.
Lo primero que advertí fue que los grupos editoriales han apostado por modelos diferentes. Los que ofrecen sus contenidos en paquetes SCORM fácilmente reconfigurables y exportables a entornos Moodle y los que han apostado por la versión clásica de papel trasladada a la pantalla en formato pedeefe, aunque enriquecido con capas, lo cual permite añadir contenidos (léase vídeos de Youtube, documentos Word…). En mi opinión, en los primeros, la navegabilidad es mucho mejor. En los segundos, hay que someterse a la dictadura del zoom, además de que es muy difícil dar al alumno la ruta de los contenidos, pues el menú siempre queda oculto.
Sea cual sea el formato, todos ofrecen como novedad (¿?) actividades y cuestionarios interactivos y dictados o lecturas locutadas; sin embargo, la presentación de los contenidos sigue sujeta a la parcelación de los libros de texto clásicos. Nada ha cambiado. Bueno, sí, algo sí ha cambiado. Paralelamente a las licencias, cuyo coste es bastante económico (por 30 € se pueden adquirir todas las materias de una misma editorial), algunas ofrecen un kit de emergencia para el profesor con todos los contenidos en pedeefe y la posibilidad de que el alumno adquiera el libro digital en formato de papel, en blanco y negro, a un precio irrisorio (~10€), todo lo cual me hizo pensar dos cosas: 1) si lo digital es papelizable, malo 2) y cuán abusivos han sido los precios de los libros hasta ahora.
Evidentemente, el kit y el libro es por aquello de ¿y si falla la Red? Sabemos que la Red falla, pero esa es una cuestión técnica que debe resolver la Administración (¡y faena tiene en cablear los centros!). Otro asunto de más calado es el hecho de que nada habrá cambiado si la introducción de los portátiles va asociada a unos contenidos enlatados y programados como lo estaban hasta ayer los libros de texto. Para este viaje no hacían falta alforjas. Lamentablemente, serán muchos los que empiecen su andadura con este equipaje tecnológico.
Volviendo a Elvira Lindo, "admiro la vehemencia con la que algunos defienden sus posturas", por lo que cedo la palabra a otros con más auctoritas que una servidora (Jordi Adell, Blogge@ndo)






