«... no se leen los clásicos por deber o por respeto, sino sólo por amor. Salvo en la escuela: la escuela debe hacerte conocer bien o mal cierto número de clásicos entre los cuales (o con referencia a los cuales) podrás reconocer después tus clásicos. La escuela está obligada a darte instrumentos para efectuar una elección; pero las elecciones que cuentan son las que ocurren fuera o después de cualquier escuela»
Ítalo Calvino, Por qué leer los clásicos, Barcelona, Círculo de Lectores, 1993, p. 17
Viene siendo un clásico que retome septiembre con el tema de las lecturas para adolescentes, así que voy a dar cuenta de algunos-libros-que-merece-la-pena-leer.
Ahí van:
[I] La canción de Shao Li de Marisol Ortiz de Zárate (Bambú) es una historia sobre el tema de la privacidad y las televisiones, en la que un reality show se convierte en una pesadilla para una niña indefensa.
(Hemos apostado por esta obra para 2º de ESO. Ya os contaré).
[II] El último muerto, El asunto Galindo y La tuneladora (Bambú) son tres obras de Fernando Lalana protagonizadas por Fermín Escartín, "detective titulado en la academia CEAC". Sus casos son una muestra de que la novela negra también tiene su recodo en la multiforme literatura juvenil. Humor e investigación bien entendidos.
(Los alumnos de 3º de ESO leerán La tuneladora y si todo sale según lo previsto, nos visitará el autor.)
[III] El río que se secaba los jueves (y otros cuentos imposibles) de Víctor González (Anaya) es una recopilación de microcuentos marcados por el humor y la intertextualidad (son constantes los guiños literarios). Ingenio a raudales y una fuente de inspiración para propuestas de escritura creativa.
[IV] SM tiene una colección de adaptaciones de clásicos al cómic. Destaco El monte de las ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Guión y dibujos de David Rubín. Excelente adaptación de la leyenda becqueriana.
[V] De forma casual, cayeron en mis manos dos obras ambientadas en la inmediata posguerra. Una vez leídas, celebro el hecho de que sirvan para acercar ese período de la historia al público joven.
Mujer mirando al mar de Ricardo Gómez (SM) es un libro curioso, o mejor, obsesivo. El descubrimiento de unas cartas en el Rastro de Madrid desata la intriga de un periodista por conocer la verdadera historia de la protagonista. Una novela muy poética sobre el dolor y el sufrimiento de una mujer represaliada.
El maleficio de la espina de Blanca Álvarez (Destino) es una historia fascinante que reproduce maravillosamente bien el ambiente de desconfianza que sobrevino tras la Guerra Civil. Es una obra que habla de miedo y de ejecuciones nocturnas, de disparos a bocajarro, de estraperlo, de torturas y traiciones... Y todo ello contado desde la mirada de un chico y de su hermana que crecen en el exilio (interior, ella; real, él). Posguerra y represión. Miedo y secretos. Más miedo y más secretos.
[VI] También traigo a colación dos obras de las que quise hablar el curso pasado, pero no hallé ni el tiempo, ni la forma de hacerlo. Se trata de dos apuestas de literatura juvenil sobre el tema del acoso escolar, un mal que crece. La primera es la antología colectiva 21 relatos contra el acoso escolar (SM), y la segunda, El último curso de Luis Matilla, una obra de teatro indicada para segundo ciclo de ESO, que retrata muy bien el papel de los agentes educativos (inspectora incluida) en la (ir)resolución de casos de acoso.
Coda:
En la difícil tarea de elegir los libros para este año, en mi departamento hemos apostado por incluir un clásico en cada curso. Pensamos que la escuela debe acercar los clásicos a los jóvenes, ya que muchos adolescentes no tendrán más contacto con la literatura (sagrada) una vez que abandonen las aulas. Triste, pero cierto. Además de las obras reseñadas, en cada curso se incluye un paseo por la literatura a través de antologías temáticas (sobre la adolescencia, el amor, la mujer, la muerte...).
(Hemos apostado por esta obra para 2º de ESO. Ya os contaré).
[II] El último muerto, El asunto Galindo y La tuneladora (Bambú) son tres obras de Fernando Lalana protagonizadas por Fermín Escartín, "detective titulado en la academia CEAC". Sus casos son una muestra de que la novela negra también tiene su recodo en la multiforme literatura juvenil. Humor e investigación bien entendidos.
(Los alumnos de 3º de ESO leerán La tuneladora y si todo sale según lo previsto, nos visitará el autor.)
[III] El río que se secaba los jueves (y otros cuentos imposibles) de Víctor González (Anaya) es una recopilación de microcuentos marcados por el humor y la intertextualidad (son constantes los guiños literarios). Ingenio a raudales y una fuente de inspiración para propuestas de escritura creativa.
[IV] SM tiene una colección de adaptaciones de clásicos al cómic. Destaco El monte de las ánimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Guión y dibujos de David Rubín. Excelente adaptación de la leyenda becqueriana.
[V] De forma casual, cayeron en mis manos dos obras ambientadas en la inmediata posguerra. Una vez leídas, celebro el hecho de que sirvan para acercar ese período de la historia al público joven.
Mujer mirando al mar de Ricardo Gómez (SM) es un libro curioso, o mejor, obsesivo. El descubrimiento de unas cartas en el Rastro de Madrid desata la intriga de un periodista por conocer la verdadera historia de la protagonista. Una novela muy poética sobre el dolor y el sufrimiento de una mujer represaliada.
El maleficio de la espina de Blanca Álvarez (Destino) es una historia fascinante que reproduce maravillosamente bien el ambiente de desconfianza que sobrevino tras la Guerra Civil. Es una obra que habla de miedo y de ejecuciones nocturnas, de disparos a bocajarro, de estraperlo, de torturas y traiciones... Y todo ello contado desde la mirada de un chico y de su hermana que crecen en el exilio (interior, ella; real, él). Posguerra y represión. Miedo y secretos. Más miedo y más secretos.
[VI] También traigo a colación dos obras de las que quise hablar el curso pasado, pero no hallé ni el tiempo, ni la forma de hacerlo. Se trata de dos apuestas de literatura juvenil sobre el tema del acoso escolar, un mal que crece. La primera es la antología colectiva 21 relatos contra el acoso escolar (SM), y la segunda, El último curso de Luis Matilla, una obra de teatro indicada para segundo ciclo de ESO, que retrata muy bien el papel de los agentes educativos (inspectora incluida) en la (ir)resolución de casos de acoso.
Coda:
En la difícil tarea de elegir los libros para este año, en mi departamento hemos apostado por incluir un clásico en cada curso. Pensamos que la escuela debe acercar los clásicos a los jóvenes, ya que muchos adolescentes no tendrán más contacto con la literatura (sagrada) una vez que abandonen las aulas. Triste, pero cierto. Además de las obras reseñadas, en cada curso se incluye un paseo por la literatura a través de antologías temáticas (sobre la adolescencia, el amor, la mujer, la muerte...).
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Interesante debate en La lectura como lastre

