
Hoy hace dos meses que escribí la entrada anterior , en la que contaba cómo un tercero se había introducido en mis espacios virtuales, con mano velada. Tras el asalto, estuve -y sigo- limpiando desperfectos menores en éste y otro blog de aula. Ha sido -y es- una tarea desagradable que paulatinamente me ha ido alejando de la escritura del blog, en favor de la lectura de otros. En este tiempo, he ido observando diferentes conductas en la blogosfera que me llevan a afirmar que existen tres estados: Actualización, latencia y abandono.
Actualización: El estreno de un blog, dada la facilidad de publicación, sume al bloguero en un estado febril en el que escribir -y comentar- es compulsivo. Conozco quienes (Aula 21) siguen fieles al arrebato de publicar, a pesar de llevar años en esto de la blogosfera. Merecerían el premio a la constancia y al esfuerzo, sin duda, pues una sabe lo que cuesta estar en la brecha (y no morir en el intento).
Latencia: Algunos blogs entran en periodos de latencia o inactividad temporal (Yoffy), pero luego reanudan su andadura con igual frenesí que en los comienzos (La mar de poemas, Darle a la lengua). No obstante, en muchos casos esta fase anuncia lo que será el abandono definitivo.
Abandono: Causa extrañeza asistir a la despedida de un blog (La clase abierta) y más cuando su autor ha sido uno de los pioneros. Esto me ocurrió cuando leí que Bea Marín y Boris ponían punto final a sus blogs. Curiosamente, ambos han vuelto a publicar después de sus palabras de afecto y agradecimiento a los lectores, lo cual demuestra cuán difícil es desprenderse de la criaturita.
Las causas de los momentos de desconexión o del abandono pueden ser muchas (otros deberes familiares o laborales... FALTA DE TIEMPO PARA ESTAR EN TODO). En mi caso, la deserción se ha producido por causas personales, pero también por otro fenómeno que, sin ánimo de resultar petulante, lo llamaré nomadismo virtual. El blog exige fidelidad, pero otros espacios virtuales como las redes sociales en los que confluyen muchos usuarios hacen que nuestra presencia no sea tan requerida, ni imprescindible. Alivian las responsabilidades y, en muchos casos, diluyen los compromisos.
Durante mi silencio bloguero, gracias a que me inscribí en un curso de la Asociación Espiral, he formado parte de la comunidad virtual de Puentes al mundo, una plataforma de webcasting en la que he aprendido muchísimo sobre retransmisión en directo en Internet (radio y TV), al lado de Marcos Cadenato y de la mano de Pilar Soro y José Rodríguez.
Mantener el blog y seguir el ritmo del curso me hubiera sido imposible. El nomadismo es también una forma de racionalizar nuestros tiempos.
En fin, gracias a aquellos que os habéis interesado por mi situación personal.
Más sobre los blogs:
Más sobre webcasting: