1 de diciembre de 2009

¿Soy hippy-carca?

La acuñación no es mía, sino de una compañera. Surgió al hilo de un claustro pedagógico sobre la convivencia en los centros, que impartió Xus Martín, profesora de la UAB. Bajo el título “Estrategias para favorecer la convivencia en los centros”, Xus habló de diferentes modelos de gestión y, ¡cómo no!, de diferentes perfiles de docentes. Definió a la perfección tres tipos: el intervencionista, el relativista y el democrático.

El intervencionista es el que establece una relación de superioridad con sus alumnos. Impone sus reglas y crea un entorno a la medida de sus valores. Aplica una didáctica verbalista y unidireccional (“Yo lo sé todo.”) y espera enfrentarse a un alumno obediente y nada crítico (¿”Para qué realizar proyectos si yo ya sé lo que los alumnos deben saber?”).

El relativista es aquel para el cual todo es válido. Siempre encuentra una justificación a todo (“Bendito”, “pobrecito”, “angelito”). Con el pretexto del respeto, tolera actitudes contrarias a sus ideas. No se posiciona por miedo a sentirse contrariado (“Bueno, vale”). Muestra una actitud de retirada basada en el relativismo moral. Es poco luchador.

El demócrata se muestra participativo, emprendedor. Confía en que los valores se construyen entre la colectividad. Promueve proyectos participativos en los que da la palabra al alumnado, pero antes determina las pautas de comportamiento.

Evidentemente, mientras se iba desplegando el discurso de la ponente, algunos se incomodaban. Esta charla hubiera tenido un efecto distinto si el auditorio no se conociera, pero ese no era el caso. Era irremediable asociar cada uno de los comportamientos a caras conocidas. Y fue también inevitable que todos hiciéramos un ejercicio de autorreflexión acerca de en cuál de los tipos encajábamos mejor. Entonces fue cuando salió la feliz frase “yo soy hippy-carca”. ¿Y yo? ¿Y tú?


PD: Curiosamente, por las mismas fechas, se sumaron algunos twitteos sobre el tema y Antonio Solano enlazó la imagen que encabeza la entrada.

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27 comentarios:

  1. Típica encuesta promovida por una profesora de la UAB que no tiene el más mínimo contacto con adolescentes ni sabe lo que es la educación secundaria. Mi experiencia es que los alumnos valoran mucho más al profesor que marca sus pautas y que delinea el campo de trabajo y que deja muy claras las normas de disciplina. El alumno necesitan que lo orienten y que lo tranquilicen y no hay mayor relajación que todo esté ordenado. Ello no obsta para que dentro de esta ordenación haya lugar a la participación organizada. El profesor debe ser un líder cuyos valores deben ser asentados. No puede depender de los gustos o estados de ánimo de los alumnos. A esos profesores de la UAB les pondría unos meses a impartir clase en primeros y segundos de ESO a ver cómo modificaban sus teorías maravillosas.

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  3. A mí me llamaron una vez hippie de mierda, un alumno y desde la lejanía. ¿El chaval lo dijo por mis pintas o mis comportamientos? No sé...

    No sé qué tipo de profe soy. Pero tengo claro lo que quiero, y lo que quiero es disfrutar en el aula. Unas veces lo conseguiré y otras no, pero creo que si yo me lo paso bien en el aula, hay mayores posibilidades que los chavales asimilen lo que quiero transmitir.

    Estupenda entrada.

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  4. Creo que yo también soy hippy-carca!

    Aunque estoy totalmente de acuerdo con Joselu, los alumnos prefieren el orden, y la disciplina, aunque siempre dentro de un orden.

    De verdad que muy buena entrada, enhorabuena!!

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  5. Pues no sé que soy. Me gusta pasarlo bien en clase y tener un trato amable con los alumnos. Sin embargo, ante todo quiero hacer bien mi trabajo y creo que hay que dejar las normas claras desde el primer momento. Además: cada clase es un mundo: en unas soy Jekyll y en otra M. Hyde.Qué le vamos a hacer...

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  6. Creo que Joselu está mucho más cerca de la realidad de las cosas que la tantas veces citada profesora de la UAB.

    A este respecto, recomiendo la lectura de la entrada que publicó anteayer Felipe Zayas, en Darle a la lengua, con el título de "Despedidas", cuya anécdota final, bellísma, deja bastante claro lo que los alumnos esperan de sus profesores.

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  7. Ya sabemos que los arquetipos son arquetipos, pero no estaría mal que los alumnos hicieran un ejercicio similar y crearan un poster con los tipos de alumnos-as que se pueden reconocer en las aulas. Desde luego como actividad puede ser divetida si además les ayudamos a construir unos buenos textos, seguro que recordarán el trabajo.

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  8. Estoy de acuerdo con Joselu. Marcar unas pautas, aunque sea mínimas, de actuación, comportamiento, evaluación y actividades es básico para que una clase funcione. Ello no implica ser rígido y dictatorial, hay que amoldarse a los distintos momentos y circunstancias, pero sin perder el norte previamente marcado. Hay mucho "pedagogo" que no ha visto a un alumno en su vida y se mueve el algo así como "Los mundos de Yupi", un paraíso ideal donde los alumnos participan contentos sin necesidad de presiones, estudian y trabajan por amor al saber. Esto pasa porque se nos cuestiona continuamente nuestro papel: el profesor ya no es el único poseedor del saber, dicen y claro, todo vale porque cualquiera, con esa premisa, es capaz de enseñar. No hacen falta años de preparación, de estudios, de cursos, de horas y horas de trabajo, de desarrollo de programas en equipo, para qué, hombre, si teniendo un poco de tiempo y cuatro ideas sacadas de cualquier manual se puede pronunciar una conferencia, organizar un cursillo o escribir un libro sobre enseñanza. Venga ya... Qué cansados estamos de todo esto...
    Un saludo.

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  9. Yo soy relativista, pero, si os parece mal, soy otra cosa.

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  10. Yo estoy del lado de los alumnos. Esto me hace ser autoritario-relativista-democrático..., y también democrático-relativista-autoritario..., y también relativista-autoritario-democrático... Y todas las combinaciones que faltan.

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  11. Pues.. ¿qué queréis que os diga? Yo no me reconozco en ninguno... Supongo que es aquello de que eres lo que eres, como crees que eres y cómo te ven los demás. Así que, supongo, que seré un poquito de cada uno de esos tipos y, como dice Toni, pues si no es así, tampoco pasa nada...

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  12. Hombre, si es mi madre la que contesta a lo que soy, dirá DEMOCRÁTICO, pero me da que esa opinión pudiera ser algo subjetiva.
    En un próximo comentario os doy los teléfonos de mis chicos/as, ellos harán la adecuada Evaluación sobre si soy mas Sancho que Quijote.
    Salud.

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  13. Siempre me llama la atención las ampollas que levantan las reflexiones sobre la práctica didáctica, los intentos de análisis sobre qué se hace de verdad en las aulas y sobre el comportamiento de los docentes. Como ahora estoy (por el trabajo de asesoría) a medio camino entre el aula y los pedagogos creo, que en gran medida estas reacciones, muchas veces exageradas, provienen de que somos un colectivo que está muy acostumbrado a juzgar, a sancionar, a decidir lo que está bien y lo que no, pero que no está acostumbrado a ser evaluado. Hay reticencias, hay miedos... pero, que nos evaluen no es malo, al revés, ayuda a mejorar y forma parte de la práctica.
    ¿Por qué tanto desapego hacia la pedagogía, hacia la didáctica? No lo entiendo es nuestro campo de trabajo. No hay ninguna práctica docente que no se sustente en una teoría sobre lo que es enseñar o aprender, ya sea implícita o explícita y es mucho mejor que seamos capaces de explicitarla porque así podremos analizar los tópicas, las ideas preconcebidas sobre la enseñanza que no se sostienen si las sometemos a un análisis racional.

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  15. Joselu, no fue una encuesta. La ponente vino a poner sobre la mesa algunas verdades. No la conocía, ni había leído nada de ella, pero salí satisfecha porque sacudió algunas conciencias y eso puede dar sus frutos.

    Eladio, en la lejanía o por lo bajinis, todos hemos oído lo que no nos gusta oír. Ahora bien, comparto tu actitud. A la clase se va a aprender con gusto y ganas. Si las ganas las lleva el profe, algo se contagia a los alumnos.

    Inés, le digo a mi compi que ya tiene compañía en el club.

    Carlota, Jano, Jekyll… las circunstancias obligan.

    Eduardo, leí la entrada que citas. Recuerdo que el año que me casé, el grupo de alumnos de Metal (entonces daba FP) me regaló un artilugio hecho en el taller. Cuando les dije que era el mejor regalo que había recibido, me respondieron con halagos. Era nuestra despedida. Ni os cuento los días que salí con ganas de llorar de esa clase. ¿Por qué no me dijeron lo que les importaba mientras les daba clase?

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  16. Yolanda, yo también reniego de los teóricos de la educación cuando entreveo que su discurso es vacuo. Pero en el claustro no tuve esa impresión.

    Adela, eso está hecho. En cuanto surja la ocasión, les entro con esta propuesta.

    Antonio, lo que tú digas será. (¿Me habré contagiado de tu relativismo?)
    Felipe, Marcos, si me gustó la frase de mi amiga (por cierto, se llama Anna Rosell) fue porque jugaba con los contrarios. Las combinaciones se acercan más a la realidad que las etiquetas únicas. Somos lo que somos a tenor de las circunstancias.

    Martín, buena idea, aunque alguna madre la tildaría de osada.

    Blogge@ndo, yo también soy de tu opinión. Hay un cierto temor a afrontar valoraciones externas, a ser enjuiciados. No obstante, todos deberíamos hacer un ejercicio de autocrítica. Solo así mejoraríamos ciertas rutinas que pueden lastrar nuestro trabajo.

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  17. Nadie es un prototipo puro de maestro, ni los alumnos tienen un estilo de aprendizaje donde intervenga únicamente uno de los sentidos, pero si estas clasificaciones invitan a la reflexión son positivas.

    Supongo que yo, en el fondo, soy democráticamente "materno-intervencionista", relativamente...
    :-(

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  18. Bueno creo que habría que aumentar más los tipos, de esos tres a los que marca la viñeta o ya debatimos en otra entrada; pero sí frente a la disciplina están esos tres tipos básicos. Yo supongo que tengo ramalazos del primero dentro de un tercero general pero eso deberían decirlo los alumnos.

    Y aparte de los tipos docentes, es curiosa la denominación, que aplicada a las tribus urbanas da para actividades interesantes en clase. Desde nuestras épocas han aparecido nuevos grupos (latins, emos), otros han quedado relegados (hay mucho menos grunge), han surgido híbridos (los pijipis), a un mismo colectivo se le aplican diferentes etiquetas (charnego- quillo- cholo- chungo) y otros permanecen idénticos, como parece ser el caso de los hippys que citáis (lo curioso es que se use como insulto, a mí también me ha pasado).

    Respecto a cursillos y ponencias, estoy de acuerdo con Lu, sirven si sacuden algo o introducen nuevas ideas, aunque luego nos toque siempre a nosotros intentar aplicarlas y ver si son viables. Pero muchas veces necesitas el revulsivo externo para cuestionarte algo

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  19. esa misma clasificación la leí hace muchos años, sólo que donde dice relativista decía permisivo, que era el vocablo de uso en la época.
    es decir, todos esos pedagogos se plagian descaradamente, para empezar, y hablan sin ningún sentido de la realidad.
    es tan sencillo como propugnar la doctrina aristotélica del justo medio, de la virtud del equilibrio. todos queremos ser demócratas, obviamente, pero según los grupos que te toquen tienes que ir cambiando de actitud.

    lo que sucede es que en cuanto rascas te das cuenta de que no hay ninguna teoría detrás, sólo la exposición abstracta de unos arquetipos.

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  20. Qué interesante la entrada y la charla y la viñeta de los profes. Como han apuntado por aquí, no creo que se puedan establecer unos moldes fijos para fijar quiénes somos en el aula, porque acabamos actuando también en buena parte según nuestra forma de ser...

    (Por cierto, tengo trazas de despistado, aunque de momento me defiendo...)

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  21. Aunque no está relacionado con el contenido de esta entrada del blog quisiera plantear una cuestión a ver si los visitantes habituales de este blog, a los que se os ve como pez en el agua en esto de las TIC, me conseguís sacar de dudas. Estoy diseñando un curso completo para 3º ESO de Lengua Castellana y Literatura para impartir las clases con Moodle. En un primer momento he rastreado una cantidad enorme de enlaces tras enlaces clasificando los contenidos según los distintos bloques del currículo de Lengua. En una segunda fase he comenzado a elaborar los diferentes bloques, Historia de la Lengua, Morfología, etc. Utilizo el blog, Cmaptoosl, eXe, Jclic y otras herramientas que me permiten integrar los contenidos en Moodle. Y en la fase actual es donde me ha surgido el gran problema: si hay tal cantidad de contenidos elaborados ¿qué debo hacer? ¿elaborar yo personalmente todos mis contenidos o adaptar los excelentes contenidos que hay en la red a cada uno de los temas que vaya elaborando? El problema o la duda que me surge es ¿no estaré copiando vilmente? Tampoco pretendo “enriquecerme” con este trabajo, todo lo contrario, lo que busco es mejorar la calidad de enseñanza en el aula para mis alumnos o la de los alumnos de aquellos profesores que después podrán utilizar los materiales que haya elaborado. Por supuesto que los materiales utilizados van todos citados y enlazados a la web de procedencia.
    Espero vuestros acertados consejos. Un saludo

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  22. Hola Juanjo, te respondo la primera.
    Si hay en la Red materiales útiles sería un desperdicio no usarlos. Ahora bien, sabemos que nunca están los recursos tal y como nosotros los haríamos, por lo que nos surge la necesidad de adaptarlos. En ese caso, debemos ser honestos y citar hasta el detalle las fuentes y dejar escrito en un lugar visible que se trata de adaptaciones.
    Y un último apunte. Si hemos aprovechado materiales libres, lo suyo es que liberemos también nuestras aportaciones, de manera que puedan ser compartidas y nuevamente enriquecidas.
    Moodle es un entorno cerrado y, por lo que sé, muchos docentes incluyen recursos ajenos como propios en sus aulas virtuales. Son malas prácticas difíciles de detectar.

    Vamos a ver si alguien más da su parecer.

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  23. Gracias. Desde que descubrí tus materiales los he "propagado" entre los compañeros de lengua de la comunidad educativa de Castilla, Cantabria... como "una mina de oro" para trabajar en el aula.
    Sobre moodle yo pienso que deberíamos tener dos cursos uno con los contenidos (abierto) y otro similar (cerrado)con los alumnos matriculados...

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  24. Juanjo, las dos opciones son buenas y lo mejor es utilizar ambas, lo más común es que utilicemos recursos de otros combinados con recursos propios. Todo no lo puedes hacer solo y puedes sentir la necesidad de crear recursos propios. Hay blogs y otros espacios web dedicados exclusivamente a la relación de recursos externos donde la tarea del usuario es seleccionar y organizar los que interesen. Hay excelentes herramientas que facilitan el desarrollo de recursos educativos propios donde la tarea es adquirir los conocimientos necesarios para hacer productivas estas herramientas en nuestro propio trabajo. De hecho, metido en harina, acabas combinado todo ello en una mezcla personal donde destaco una norma; plena transparencia y clara identificación de las fuentes y recursos que se utilicen, y una recomendación; trabajar en grupo porque además de ser una buena forma de enseñar también lo es para aprender.

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  25. Hola a todos. He leído bastantes de sus comentarios, pero no todos. Lo que yo diga seguramente ya lo han dicho ustedes. Si es así, les pido disculpas por la redundancia.

    Yo soy claramente intervencionista. Establezco una relación de superioridad con mis alumnos. Cuando yo voy al médico para ver mi estado de salud, la relación que se establece es clara: yo soy inferior a él en cuestiones médicas. Si se prende fuego al monte, soy inferior al bombero en cuestiones relativas a apagar incendios y estoy a sus órdenes y a lo que él disponga.

    Impongo reglas y creo un entorno a medida de mis valores. Faltaría más, entre otras cosas porque la mayoría de mis alumnos carece de valores éticos, y simplemente se guía por la ley del más fuerte. Si alguien duda de esto, déjeseles que impongan ellos sus reglas y valores. El panorama será el de una guardería, ni más ni menos. Luego de que ellos “acuerden” sus reglas, intenten dar clase.

    Verbalista y unidireccional. También. No porque lo sepa todo, sino porque sé infinitamente más que cualquiera de mis a alumnos de doce, catorce o quince años.

    Espero enfrentarme a un alumno obediente. "Deseo" enfrentarme a un alumno obediente, precisamente para no se produzca ninguna confrontación.
    Voy al médico y soy obediente con lo que me dice. Lo soy porque soy sensato, porque tengo buen criterio (aunque eso no signifique que el médico no se pueda equivocar, faltaría más. Él puede equivocarse –es humano- pero es que yo muy muy difícilmente puedo acertar). Él es el que sabe de medicina; así que ¿cómo podría yo criticar con un mínimo de sentido lo que me diga?
    Ser desobediente no es sinónimo de ser crítico, en absoluto. En muchas ocasiones, la desobediencia no es más que ignorancia supina e insolencia.

    Y sí, tengo una idea bastante aproximada de lo que mis alumnos deben saber, porque tengo una idea adecuada de lo que saben. Ellos no tienen ni idea de lo que yo sé ni de lo que debo saber. Pero ni idea.

    Un cordial saludo. Y feliz año nuevo.

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